Los días se acortan, las noches se alargan y, de repente, empezamos a buscar la manta del sofá y el primer chocolate caliente del año. Pero con el invierno también llega una pregunta que cada vez más personas nos hacemos: ¿Podemos mantener el hogar cálido sin disparar la factura ni el impacto ambiental?
La buena noticia es que sí. Y no hace falta reformar la casa ni invertir en grandes equipos. Solo un poco de ingenio, buenos hábitos… y algunas ideas sostenibles que queremos compartir contigo.
1. Antes de pensar en calefacciones o radiadores, pensemos en lo básico: evitar fugas de calor.
- Revisa ventanas y puertas: un simple burlete puede reducir hasta un 25 % la pérdida de calor.
- Cierra persianas y cortinas por la noche, y ábrelas durante el día para aprovechar el sol.
- Si tienes ventadas orientadas al sud, dales protagonismo: la luz natural es una aliada silenciosa.
2. Cada grado de más en la calefacción puede aumentar el consumo energético un 7%. Mantener el hogar a 20 – 21 °C es suficiente para estar cómodo.
Si además reduces la temperatura por la noche o cuando no estás en casa, el ahorro se multiplica.
Un buen termostato programable es una de las inversiones más rentables para hacer.
3. Con menos horas de luz natural, pasamos más tiempo con las luces encendidas.
Cambiar a bombillas LED reduce el consumo hasta un 80 % respecto a las tradicionales y además duran mucho más.
Apaga lo que no uses, instala regletas con interruptor y, si puedes, aprovecha sensores de presencia o temporizadores.
4. El ahorro energético no solo depende de la calefacción:
4. El ahorro energético no solo depende de la calefacción:
- Lava con agua fría siempre que puedas: la mayor parte del consumo de una lavadora se va en calentar el agua.
- Desconecta los aparatos en stand-by: pueden representar hasta un 10 % del consumo eléctrico del hogar.
- Aprovecha las horas valle si tienes tarifa con discriminación horaria.
- Y revisa los filtros de calefactores o bombas de calor: un mantenimiento básico mejora su rendimiento y alarga su vida útil.
Reducir el consumo energético no solo aligera la factura: también significa menos emisiones y un entorno más sostenible. En la Comunidad Valenciana tenemos la ventaja de un clima moderado que nos permite conseguir confort con medidas sencillas.
El invierno puede ser una oportunidad para repensar la forma en que usamos la energía: ser más conscientes, más eficientes y más responsables.